Hace ya unos meses que los tenía terminados, pero por falta de tiempo, y sobre todo porque me daba vergüenza poner unas fotos tan malas lo he ido dejando.
Tenía ganas de tejer unos calcetines, pero los dos a la vez, y como mis hijos no se presentaban voluntarios, pues no los hacía, porque total para hacérselos y que no se los pongan cuando aún están en edad de crecimiento, como que no apetece. Me pasa lo mismo con los gorros, cuellos y bufandas... no se dejan, no porque no se fíen de mí sino porque no los usan.
Siempre tengo un voluntario dispuesto a hacer de conejillo de indias, el problema es que tiene un 43 de pie y es un destrozacalcetines, pero como no conseguía otro me tuve que conformar con él. Así que escogí una lana de las baratas (por si acaso) y mis agujas circulares y ¡manos a la obra!
Preparados para una sesión de fotos mala, malas, pero malas... yo he avisado
Comencé montando los puntos y haciendo la puntera con las agujas circulares
Pero no me gustaba el resultado. Deshacer y volver a hacer con 5 agujas y cada calcetín por su lado, para luego unirlos en las agujas circulares.
El empeine con dibujo, la suela de punto liso, como es lógico
Una vez llegados a la caña ¿hasta dónde llegar? pues ¡hasta que dé la lana!
Y cuando están terminados ¡a darles forma!
¡Listos para usar! No está nada mal el cuchillo ¿no?
Y aquí otra foto malísima pero donde podéis apreciar hasta donde llegan. El tema de los gemelos ¡sin comentarios! ¿veis por qué no quería hacérselos al costillo?
A la vista del resultado me ha embarcado en otros, esta vez negros y de lana buena... y me ha hecho comprarle otra lana azul de las que hacen dibujo para el año que viene... Ya os los enseñaré.
Hasta otra















