Hacía tiempo que quería hacer un Arca de Noé y la ocasión se presentó. Por casualidad el nombre del niño tenía el mismo número de letras que colores el arco iris, así que dicho y hecho.
Al principio no sabía qué telas ponerle, pero encontré una tela con paneles para cojines que llevaban en el borde una cenefa con ballenas y tortugas que me encantó, pero era muy oscura y temía que quedara demasiado fuerte el contraste; así que, como el Arca aún no había llegado al monte Ararat, lo rodeé de una telita con peces. Finalmente, un cielo lleno de soles que ya han sustituido a la tormenta…
Para acolchar, sólo hice un zigzag en el borde que rodea el punto de cruz y acolchado de contorno siguiendo los dibujos en el resto de las telas.
Y esta ha sido mi forma de darle la bienvenida a este mundo a Adriano, para que aprenda a leer su nombre en él.

















